martes, 28 de octubre de 2025

ARGÜESO. UNA VOZ QUE CLAMA EN PLENO MONTE. NEGACIONISMO HISTORIOGRÁFICO Y MITOLOGÍA INFANTIL


 

En la presentación de «Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro» en el Castillo de Argüeso, el 24 de octubre de 2025, se empezó por hablar del neotérmino NEGACIONISMO. Este se definió como el rechazo de la evidencia o la certeza científica, y se dijo que era un concepto peyorativo y tendencioso, plagado de fakes y mentiras, como la existencia de gentes que niegan la evolución o la esfericidad de la tierra, de los que el conferenciante dijo no haber conocido a ninguno en su ya larga vida, por lo que creía que se trataba de una mera leyenda urbana, un instrumento para el insulto, para decir al contrario: eres negacionista, ergo, eres necio entre los necios, algo muy propio de la cultura del zasca. Y dijo que él no usa jamás esa palabra de la neolengua orweliana.

Pero sostuvo que sí existe un pernicioso negacionismo oficial que tiene el objetivo de transformar la realidad por sistema para imponer discursos que benefician a las élites, o para ridiculizar la evidencia.

Es el caso, afirmó, del negacionismo historiográfico, potenciado por las más elevadas instituciones culturales. Un negacionismo que se caracteriza por la minusvaloración de las Guerras Cántabras, a las que inserta en una mera voluntad propagandística de Octavio Augusto; por una ubicación de la contienda sólo en el Sur de Cantabria, en los grandes Oppida, porque el interior, según esa corriente seudocientífica aunque oficial, estaba casi deshabitado, o poblado por salvajes aislados y rudos; por sostener que los únicos civilizados eran los castros del sur, y más bien poco; por mantener que se produjo un exterminio definitivo del pueblo cántabro, con lo cual se abona la idea de que no tuvieron presencia posterior, que fueron un hecho heróico aislado y, por supuesto, se caracteriza por afirmar que no eran celtas. Todo ello sostenido desde los despachos, sin que las uñas de los negacionistas institucionales se manchen con el polvo de los yacimientos.

Con esto se niega la evidencia científica que, desde hace más de treinta años han desarrollado los arqueólogos profesionales independientes, según los cuales ―y lo han demostrado con creces―, las Guerras Cántabras fueron un acontecimiento bélico único en el mundo romano; se enmarcaron dentro de un complejo sistema geoestratégico; fue un conflicto en extremo duro, tanto en el sur de Cantabria como en el norte. Además, ha quedado claro que los cántabros no eran tan salvajes como la propaganda romana decía ―heredada por los voceros históricos del imperio― y que los resistentes sobrevivieron, por lo menos hasta el siglo VII. Decía Joaquín González Echegaray, afirmó, que esta gesta de mantener su cultura durante siete siglos no fue inferior a la de resistir con el brío que lo hicieron a las legiones romanas. Además, también queda claro que si no eran celtas, lo cual está por ver, sí estaban suficientemente celtizados.

Esta aportación científica que se niega por parte de algunos, está basada en la Arqueología de Guerra. En especial en la dinámica de combate de las legiones de Roma, constructoras de los esforzados “Castra aestiva”, campamentos que los legionarios construían cada día y demolían al siguiente ―en muchas ocasiones para que no cayeran en manos del enemigo―, pero que han servido para conocer gracias a los materiales perdidos y abandonados, por dónde fueron, cuántos eran, dónde encontraron resistencia y hasta cómo se desarrollaron las batallas. Las fuentes arqueológicas, dijo, han hablado con más fuerza que los textos de los autores latinos o, por lo menos, con mayor certeza geográfica, cronológica y secuencial.

Vino luego una interesante exposición sobre cómo se desarrollaron las fases del conflicto, la importancia de la guerra cantábrica en comparación con la guerra de la Galia de César, la geoestrategia de Augusto, que pretendía mover pieza en Cantabria para, luego, con la espalda marítima cubierta, poder invadir Germania tomada entre dos fuegos: el terrestre y el marítimo. Se habló de la semejanza entre la guerra del Vietnam para los americanos y las Guerras Cántabras para los romanos; sobre las tres columnas que penetraron en Cantabria en la campaña del 26 antes de Cristo; sobre la resistencia que encontraron; sobre la toma de los castros del poblado Valle del Híjar y sobre la dura lucha en la Cantabria ultramontana, de las Peñas al Mar.

Luego se trató el concepto de Epopeya y el de Espacio Épico, se distinguió entre ficción histórica actual y drama antiguo. Se definió, en fin, el espacio narrativo de “Cantábrica”, con una minuciosa exposición del contenido de la trilogía, con especial subrayado de los 19 capítulos dedicados al Sur de Cantabria, dentro de los cuales, diez se correspondían al Valle del Híjar, el entorno del Castillo de Argüeso.

Por último se comparó el enfoque ya tradicional desde hace treinta años de la mitología de Cantabria, basada en una literatura meramente infantil y no comprometida, con el dado por los vascos a su mitología ―de fundamentos técnicos e historiográficos no superiores a los cántabros―, con una vinculación coordinada, ordenada y sistematizada entre el mito y la historia. Mientras en Cantabria se ha hablado durante tanto tiempo de anjanucas graciosas, ojancanitos buenos y trasgus traviesos, en el País Vasco se ha enfocado la mitología en torno a temas como la fundación del Señorío de Vizcaya, con Jaún Zuría a la cabeza, las leyendas fundacionales de Aitor, la vinculación de la diosa madre, Amalur, con la casa de Haro y una presencia al máximo nivel institucional y cultural, como es la Universidad del País Vasco, donde hasta se trabajan líneas doctorales con tales materias.

Se propugnó la superación de la mitología infantil y no comprometida de Cantabria, tan a gusto de determinadas castas, por una mitología adulta, completa, redonda, cerrada, con base científica, vinculada al folclore y que persiguera la afirmación de la identidad cántabra. Vamos con cien años de retraso con respecto a los vecinos vascos, que no tienen más mérito histórico y arqueológico que nosotros, sostuvo.

Pero no una identidad inventada, creada y  generada para negar la singularidad de los demás. Se trataría de una identidad no nacida para imponerse, sino como lugar de encuentro para una oposición eficaz a los procesos disolventes de la globalización.

A diferencia de otras mitologías, recreadas como sacadas de los caseríos de hace dos mil años como si se tratara de realidades míticas actuales, la mitología que se propugna en “Cantábrica” es meramente literaria, basada en la fantástica, una lógica diferente a la científica, ni peor ni mejor, sólo diferente. Este aspecto de tratado LITERARIO de mitología, fue subrayado por el autor desde el comienzo mismo de la charla.

Al final del encuentro, este conoció a una persona que se presentó como fundadora del poblado cántabro de Argüeso, la cual manifestó su completo acuerdo con las tesis planteadas. El autor le preguntó por cuál creía que fuera la razón de la minusvaloración de lo cántabro por parte de determinadas instituciones. No cabe duda, respondió aquella persona, para que no se forme una identidad colectiva que ensalce el heroísmo de los antepasados.

Tanto el autor como los editores quedaron muy agradecidos a las personas que se desplazaron hasta tan remoto lugar de Cantabria desde Santander y desde Argoños, aparte de la masiva presencia de aguerridos reinosanos y reinosanas.

Todos saben ya, a estas alturas, que esta presentación de “Cantábrica” será irrepetible en contenido y en forma. Por eso se reseña aquí, para que quede constancia. Por eso se va formando ya un grupo de gentes que nos siguen. Por eso insistimos tanto y pateamos los caminos de Cantabria con esta obra que es más que una trilogía: es un mensaje para los tiempos futuros e inminentes.

domingo, 26 de octubre de 2025

PROMOCIÓN DE “CANTÁBRICA” ¿CÓMO VA LA COSA?


Soy un desastre, lo reconozco. Tengo abandonado a mi público. ¿Qué es eso de no actualizar la página web?... Pero, téngase en cuenta que soy tirando a vejete, mis oídos ya no ven del todo bien, mis músculos no escuchan adecuadamente, y mis ojos no pueden ya sostener el hacha  de doble hoja que a tantos enemigos abatiera antaño. A este paso, tendré que tomar pronto una racioncita de tejo bien picada en una tortilla francesa con buenos tragos de sidra, de zythos, para pasarlo y entrar en el Sid de los guerreros. Pero, a lo que vamos...

Que no he insertado nada en la web de mis andanzas, pero que ahora paso a resumir, aunque, eso sí, has de tener en cuenta que en cada lugar al que vamos hacemos una presentación diferente, tanto respecto a la forma como respecto al fondo. Es que, si no, no sólo se aburre el público, lo cual está feo, sino que me aburro yo, que es peor. En fin, hipérboles y licencias aparte, lo sucedido es lo siguiente:

EN LOS CORRALES arrasamos; a mí me quisieron vestir de centurión romano, pero las falditas no me quedaban bien por eso de las rodillas artríticas. A la editora, entusiasmados como estaban por la amable charla,  le pusieron una toga de la Diosa Cantabria; estaba guapísima.

En ADIC nos presentó Isidro Cicero, dándonos la alternativa. Notable éxito de público y ventas. Allí hablamos de la infantilización de la mitología cántabra. Fue todo muy emocionante, pues “Cantábrica” nació al mundo de la literatura en el puro centro de la mitología: ADIC.

En la BIBLIOTECA CENTRAL de Santander nos salimos: el tema fue el Drama Neolítico y el público quedó con la boca abierta y un tanto bizco ante tanta novedad. ¡Qué abrazos, qué besos!, y es que cuando el pueblo cántabro se pone, se pone. Estuve casi una hora firmando libros que previamente habían comprado en las librerías.

En DLIBROS, en Torrelavega, Adolfo no daba crédito a lo que veían sus ojos: masas y masas de clientes. Menuda caja hizo el hombre. El tema fue “Corocotta sí/Corocotta no”. No llegó la sangre al río. Lo que hace la buena oratoria.

En SANTOÑA, mi territorio natural, también “Cantábrica” tuvo buena acogida. Allí estaban las bocarteras, tan aguerridas; los marinos de altura, rudos pero nobles; los intelectuales santoñeses, abundantes en glorias académicas; los militares del Patronato, de fiero y amable aspecto; los escalantinos y los de Cicero que se presentaron allí tras ordeñar al ganado, ¡qué buena gente! Nos atrevimos a decir que Portus Victoriae es Santander, no Santoña... ¡Y no pasó nada!, ¡qué cosa!

En el ASTILLERO, Espacio Abierto, fue tal la afluencia de público que Cholo hubo de poner altavoces en la calle. Asistieron todos mis familiares y la Peña del Pincel, que me dieron calor. También el público hizo lo suyo y, entre todos, convocamos a Epona para que desmantelase los parques eólicos que amenazan los castros de nuestra tierra. ¡Arronti, plataformas!

En el castillo de ARGÜESO el tema fue “Las Guerras Cántabras en el Valle del Híjar”. Allí sucedió el gran milagro, Erudino se apareció a los presentes. Se posó sobre sus cabezas y convenció a todos de que el mal llamado Samaín, que debería decirse SAMONIOS, es una chorrada inventada por mentes ociosas y crédulas, que la fiesta del Primero de Noviembre es otra cosa: una convocatoria a la lucha eterna contra la Oscuridad, una fiesta de guerreros, de sangre y de muerte en combate, cosas todas ellas poco compatibles con lo melifluo de estos neoceltas de tres al cuarto que pululan por doquier. Y, la más gorda de todas: al volver para casa, en plena noche , siguiendo al “Tontón” nos perdimos entre camberas de monte. ¡Qué situación! Oíamos el aullar de los lobos, la noche era cerrada, llena de amenazas y, decididos ya a dar la vuelta para no despeñarnos en la oscuridad, a dos kilómetros del Castillo y extraviados, el gas del coche empezó a fallar. Esperábamos ya quedarnos clavados a la espera del amanecer. En tan oscura situación, invocamos a Epona, diosa de las caballerías y conductora de las almas al Sid, y ella, agradecida por haberle puesto su nombre a la editorial, arregló con un pase de invisible varita mágica el vehículo y nos dirigió a carretera segura, computable y con buena señal gps. ¡Gracias, Epona!

El programa para NOVIEMBRE es:

La Central, de Navajeda... día 7.

Club de Lectura de El Astillero...día 11

Aguilar de Campoo... día 14

La Penilla. Saiz Viadero... día 21

Comillas. Casa Cultura... día 28

Comprometido para DICIEMBRE:

Laredo... Día 10

Colindres... Día 16

 

Estamos concretando fecha con: Fundación Bruno Alonso, Asociación Barrio San Joaquín de Santander, Asociación Cultural de Güemes, Ayuntamiento de Portugalete, Casa de Cultura de Limpias, Centro Gallego de Santander y Asociación Cultural de Arenas de Iguña.

Y, en cada sitio, ya sabéis: trataremos de un tema diferente relacionado con “Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro”. La obra es tan amplia que permite esta gracia. Y lo sorprendente es que tenemos gentes que acuden a todas y se lo pasan bomba. Es el caso de una familia de Argoños que, entre partida y partida de bolos, no se pierden una. Siempre les estaré agradecido.

El mensaje que llevamos a cada localidad es muy sencillo: Una mitología cántabra completa, redonda y cerrada, PERO no para construir diferencias e imponerlas, SINO para buscar en el mito una narrativa identitaria como herramienta de supervivencia para los tiempos que se aproximan.

En la imagen: Isidro Cicero y Javier Tazón, nautas indómitos por los océanos del mito.

lunes, 15 de septiembre de 2025

EN LOS CORRALES DE BUELNA

 



Artículo de "El Diario Montañés" sobre "Cantábrica"

 




ISIDRO CICERO PRESENTARÁ LA OBRA DE TAZÓN EN ADIC


 

Dos hombres de parecida edad, veteranos de guerras y encrucijadas, se verán mañana, día 17 en ADIC, a las 7 de la tarde, para presentar la obra «Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro»: Isidro Cicero y Javier Tazón.

El primero, Isidro Cicero,  es el autor del famoso VINDIO, punto de referencia de la literatura infantil de los años ochenta. Abrió el camino. Bajó al ruedo literario a los personajes de Llano y de García Lomas. Pobló la imaginación de dos generaciones ─la de los niños a quienes sus padres les leían la obra por las noches, y la de los padres mismos─ con seres de fantasía, con imágenes de resistencia frente al invasor romano y con amor a Cantabria. La publicación de Vindio fue uno de los pilares básicos para que se forjara, en un momento más que oportuno, la identidad cántabra.

 El segundo, Javier Tazón, es autor de «Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro», obra ciclópea, de tres tomos, que con cincuenta años de retraso pretende ser continuadora del Vindio, aunque en formato por completo diferente. En ella se ofrece una mitología cántabra para adultos, completa, cerrada, redonda, algo que no se ha hecho nunca en Cantabria ni en España: la construcción de todo un universo mítico a partir de la mitología comparada y de todo tipo de relatos provenientes de las más diversas culturas indoeuropeas, en un alarde narrativo que hace descender al panteón cántabro al terreno del relato, de la geografía, de la historia, que eleva el mito a la categoría de leyenda épica.

Será un encuentro histórico.

domingo, 14 de septiembre de 2025

ADIC, REFERENTE DE LA IDENTIDAD CÁNTABRA

 


 

         En aquellos tiempos, ya tan lejanos, de los años setenta, dentro del marco del estado de las autonomías, surgieron en Cantabria dos alternativas por completo enfrentadas: la de lograr una región uniprovincial para Cantabria y la de la integración de Cantabria en Castilla.

         La primera era postulada por la Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria, ADIC. La segunda por la Asociación de Cantabria en Castilla, ACECA.

         A los que propugnaban la autonomía independiente, como Cantabria, se los llamó "Cantabristas", y "Castellanistas" a quienes defendían la idea de Cantabria en Castilla. Había una tercera vía, por completo minoritaria que consideraba la fantástica alternativa de construir una comunidad multiprovincial junto con Asturias, los asturianistas, a la que yo me adscribía: cuatro monos.

         De alguna manera, el advenimiento del estado de las autonomías nos cogió a los cántabros con el paso cambiado. Era preciso tomar una decisión y se polarizaron los ánimos. El cantabrismo trascendió a ADIC y colonizó a la izquierda, mientras que el castellanismo brilló durante un tiempo entre las buenas gentes de derechas que veían lo castellano como, digamos que "más español".

         Pero la lucha duró poco. Desde alguna instancia superior a las derechas y a las izquierdas, desde ese lugar selecto en el que no rige ideología alguna que no sea la del dinero, desde el Parnaso del poder económico donde habitan los dioses inmortales de lo contingente, se optó por el cantabrismo.

         Por una parte, se creó una autonomía aislada de dos polos de difícil asimilación para el poder económico: Asturias y el País Vasco, al tiempo que se cortaba de raíz un movimiento secesionista hipotético y futuro de Cantabria con respecto a Castilla. Era forzado eso de que la región perteneciera a Castilla y León, fuente de posibles conflictos que convenía evitar.

         La revuelta, el inconformismo y hasta la secesión eran enemigos que se habían de mantener alejados, "ad cautelam", del corral donde comían su ambrosía con tenedores de oro los dioses inalcanzables. No sé si se me entiende con tanta metáfora, espero que sí.

         Cantabria se diseñó como la comunidad que actualmente es por el interés de unas fuerzas económicas por completo predecibles: serviría de cortafuegos en el Cantábrico frente a posibles incendios sociales.

         Sólo así se entiende el escaso recorrido que tuvo la ACECA, organismo claramente de derechas, en una región en la que esta ideología fue siempre preponderante.

         Y la derecha, tras ciertos ajustes políticos, optó también por el cantabrismo, entendido siempre como aquel movimiento que propugnaba la construcción de una autonomía uniprovincial.

         Cuando advino, por fin, la autonomía para Cantabria, el término "cantabrismo" quedó recluido al ámbito minoritario y pasó a significar "movimiento que fomenta la identidad de las gentes de Cantabria como cántabros". Quedó circunscrito al ámbito de ADIC y de una corriente política entonces minoritaria, el PRC, que surgió en el seno de ADIC, pero que era por completo diferente a esta asociación.

         Todos habían aceptado la autonomía de Cantabria en formato uniprovincial por conveniencia, o quizá por imposición latente, sugerente, insinuada, pero no por eso menos imperativa. Sólo ADIC mantuvo su esencia.

         Una de sus grandes creaciones fue "El Día Infantil de Cantabria" que resultó clave en esa construcción de la identidad cántabra. Todos los primeros domingos de junio, la organización bajaba al Palacio de la Magdalena a los personajes de Manuel Llano y de Adriano García Lomas. También acudían los jóvenes padres con su prole que si no era numerosa, sí considerable: dos o incluso tres hijos por pareja.

         Es decir, acudieron los integrantes del "babyboom" junto con sus cachorros, los que terminaron siendo "milenials", y dos generaciones disfrutaron con un nuevo mundo mitológico, y aprendieron a amar al terruño de manera diferente. Y, si, de alguna manera se sentían montañeses, de la Tierruca, trascendieron este concepto y se elevaron a la condición de cántabros. Si hasta entonces los montañeses eran hijos de hidalgos, como cántabros, llegaron a ser herederos de un legado inmortal, el de la Cantabria resistente.

         Enmarcaron su existencia como pueblo en un pasado heroico y mitológico, y a las tonadas montañesas de toda la vida añadieron el amor por los mitos y por el marco de heroica defensa de su independencia mantenida por los antepasados remotos. Así, proliferaron los libros de divulgación mitológica e histórica en los que se basaba "lo cántabro", recuperación del ropaje de los antepasados, evolución natural de "lo montañés".

         Pasados los años, los mismos hijos de los fundadores de la ACECA, las gentes más adictas al extinto régimen franquista, sin cuestionar la autonomía de Cantabria, al menos sobre el papel, buscaron fomentar un enfrentamiento de lo "tradicional español" frente a quienes propugnaban la idea de Cantabria.

         Así, defendieron estos nuevos adalides de la ACECA rediviva, contra viento y marea, el viejo nombre de LA MONTAÑA, pues lo vieron menos identitario, más español, menos diferenciado, y reivindicaron el concepto de montañés frente al concepto de cántabro.

         Era la eterna táctica del divide y vencerás, del robo de banderas, porque jamás hubo división entre lo montañés y lo cántabro. Siempre fueron dos caras de una misma moneda. Y, ruego a los dioses de Cantabria y a los antepasados hidalgos de la Montaña, esos que velan por nosotros desde el Sid o desde el Cielo, como quieran, que no permitan tal división, y que los cantabristas actuales, aquellas gentes de buena voluntad que buscan subrayar la identidad de su pueblo, no caigan en la trampa de rechazar lo montañés, pues este concepto tiene la misma fuerza identitaria que lo cántabro y es patrimonio de toda la comunidad.

         Se quiera o no, somos cántabros y montañeses, le pese a quien le pese. Y, sobre esas dos identidades perfectamente compatibles, somos españoles, y podemos pertenecer a una cofradía también, y sentirnos santanderinos o torrelaveguenses, y socios del Racing o de la Gimnástica.

         Todas esas identidades acumuladas no son sólo compatibles, sino que, además, son lo natural. Las identidades compartidas fundamentan la convivencia. Ser cántabros, montañeses, santanderinos, españoles  no son términos incompatibles, sino complementarios.

         No podemos regalar el término "montañés" y "La Montaña" a los hijos de los viejos mandarines de la extinta, difunta y enterrada ACECA.

         Por esa razón presentamos "Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro" en Adic, para dar el pistoletazo de salida a un proyecto proteico que pretende fomentar lo cántabro, sin detrimento de cualquier otra identidad compatible y no excluyente, porque el ser humano es un puzle de identidades.

         Además, cuantas más mejor, de manera que centrados en todas esas nuestras diversas caras, logremos frenar el disgregante individualismo fomentado por tierra, mar y aire, por los móviles, por las grandes superficies de las que ya dependemos para subsistir, por los viajes turísticos a hormigueros degradados, por la globalización, en fin, que quiere convertir a los ciudadanos en meros consumidores individuales y aislados.

         "Cantábrica" pretende ser un antídoto literario contra todo esto. 

jueves, 11 de septiembre de 2025

EN LAS PRESENTACIONES DE "CANTÁBRICA" PROCURAMOS NO ABURRIR AL PÚBLICO

 


La próxima semana, el miércoles 17, a las 7 de la tarde, nos veremos en ADIC, símbolo de los símbolos en la formación de la identidad cántabra. Presentará la obra otro símbolo donde los haya, Isidro Cicero, padre putativo del Vindio.

         La estructura de mi charla, nada tendrá que ver con la que di en Los Corrales de Buelna hace unos días, y nada tendrá que ver con la presentación para la Biblioteca Central de Santander, a las 7 de la tarde del 1 de octubre. Como también serán diferentes las presentaciones que hagamos en su día en Reinosa, en Silió o en Cangas.

         En relación con Cantábrica no rige eso de "vista una presentación, vistas todas", porque les garantizo que cada una será diferente. ¿No se atreven con el libro? No pasa nada, acudan y escuchen, repitan cuantas veces sea necesario, aprenderán algo siempre, seguro.

         La palabra en formato oral sustituirá a la palabra en formato escrito. En papel ya está redactada, ahora ha de continuarse su redacción en el aire. «Cantábrica», como la lucha entre la Luz y la Oscuridad, siempre se renovará, siempre se reconstruirá en nuestras mentes a medida que escuchemos hablar de ella.

         Mi idea es la de esforzarme por no aburrir al público, obligación básica de todo escritor. Tire mi obra a la basura, no tenga piedad con ella, recíclela aquel al que aburra por causas imputables a este escritor. Diferente será que la somnolencia les venga por otros motivos, como el escaso hábito de lectura, la falta de vocabulario o cierta modorra intelectual. En la literatura nada se aprende, pese a lo que dicen, a ella hay que llegar leído y estudiado. El trabajo del lector es prepararse para la ardua labor de la lectura. El del escritor es no aburrir. Yo procuraré cumplir con mi parte del trato.

         Una obra que es original tanto en la forma como en el fondo, no es nunca bien admitida porque el público tiende a asumir sólo aquello a lo que está acostumbrado. Es la "teoría de la inercia", de la que en algún recodo de mis presentaciones les hablaré.

         Por eso hay que tocar todos los palos con paciencia. Llamar a todas las puertas. Presentarse en todos los municipios y hablar sin descanso de ella es la consigna, a fin de abrir de par en par las ingles de la cultura cántabra, de manera que termine por parir a esta nueva criatura gestada en su seno. ¡Saquémosla con forceps si es preciso, pues es muy novedosa!

         ¡Que Erudino, dios de la sabiduría práctica, nos sea propicio,  y que la vida nos sea leve!

Entrega 6.- PARIDORAS DE CADÁVERES

  PARIDORAS DE CADÁVERES                                                I   Tertia Emilia ordenó que se subiera el telón y arrecia...