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martes, 17 de junio de 2025

MITOLOGÍA Y FOLCLORE. RESISTENCIA CÍVICA FRENTE A GLOBALIZACIÓN



"El ser humano hace lo que puede, y no es fácil. Hoy día nos ha tocado vivir un momento de excitación de nuestros egos y no tenemos todas las herramientas que precisamos para controlar los miedos y la angustia. Sí que los hay, y el principal es la TRADICIÓN, pero la gente está divorciada de ella. Yo, no." (Oliver Laxe, director del film Sirat, en una reciente entrevista para el Diario Montañés).

            Esa misma idea late en nuestra decisión de que Silió, patria de la Vijanera, sea uno de los primeros lugares donde se presentará "Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro", a fin de cumplir con una de las ideas centrales de la obra: la vinculación de la mitología al folclore, porque indaga en la raíz de la tradición, en la esencia primera de la identidad. No en vano hemos plagado "Cantábrica" de imágenes de La Vijanera porque el rostro y el cuerpo de los dioses celtas no es visible, no es representable, pero sus criaturas sí.

            El concepto de identidad no es excluyente, sino todo lo contrario, se trata de un arma contra la deriva moral del posmodernismo. Al buscar la identidad, ponemos de relieve lo íntimo, lo pequeño, lo doméstico, la reacción solidaria frente a las injusticias, justo lo que se pretende ningunear, minimizar y disolver desde las esferas del universo cultural del mercado único y omnipresente. No se quiere un ciudadano que se una a otros ciudadanos para bailar, para cantar, para expresarse como lo hicieron sus antepasados; por el contrario el ideal de humano actual linda con el humanoide, centrado en su móvil, en su ego, en su frágil individualidad, quebrantable al primer estornudo del poder.

            Pero, ¿qué es el folclore? Es el conjunto de expresiones a través de las cuales los individuos se identifican como pueblo, como ente superior a la familia, al clan, a la gentilidad. Es el remanente cultural que permanece a lo largo del tiempo y que está por encima de las creencias religiosas, políticas o ideológicas. No se trata de expresiones fijas del pasado, sino que evolucionan dialécticamente. Cada época crea su propio folclore, en enfrentamiento casi siempre con el bien pensar establecido, aros culturales que, atravesados y unidos entre sí por la flecha del tiempo, crecen, se renuevan, se modifican y evolucionan.

            El folclore no es un concepto estático, sino que está en permanente movimiento. Así, algunos ritos se recuperan tras prohibiciones, como es el caso de la Vijanera de Silió; o evolucionan como es el caso del mito del Hombre Pez de Liérganes; o son creaciones ex novo, como la Bailá de Ibio; o se introducen elementos nuevos en los temas o en las interpretaciones a partir de las creaciones de los pueblos vecinos; o bien se escenifican pasajes históricos, como en el caso de las Guerras Cántabras de Los Corrales.

            En definitiva, el folclore es una forma de organización de lo comunitario. Se trata de la memoria colectiva de un pueblo, una variante doméstica de soberanía popular difícilmente soluble en los cauces del poder. No se trata de una tradición muerta, sino de un agente subterráneo, de un viejo topo que horada la historia.

            Es una manifestación de lo oculto pero persistente, de lo popular frente a lo oficial, porque hay dos formas de folclore, no lo olvidemos: el enlatado, envasado, intercambiable, que es el oficial, compatible al ciento por ciento con el concepto de globalización, y el nacido del pueblo como un río continuo que llega desde los más viejos rincones del pasado. Este es el único capaz de transformar la Historia, el que galopa por el interior de la tierra, el que hace sonar el campano vijanero y que atruena las conciencias, el que nace del mito, de las entrañas de la tierra. Este sí que es revolucionario... y peligroso, claro, como también lo es la literatura.          

jueves, 17 de abril de 2025

¿QUIÉN ALIMENTA LA MITOLOGÍA?

 

Respondamos la pregunta con un arranque de prosa poética, ese caballo de Troya que lleva el verso de polizonte en el vientre:

La Mitología es una anjana chica, avejentada, nacida entre hogueras conversadoras, alimentada de palabras neolíticas y de gritos paleolíticos, que subsiste por la inercia de la vida.

Una musa, la enésima, hija de Apolo, llamada Literatura, la encuentra aterida por los caminos del tiempo. La alza hasta sus pechos de los que mana la Fantástica, la bienintencionada exageración vital que le sirve a la arruinada criatura de primer alimento, el de choque, el imprescindible para sobrevivir.

Luego, madre amantísima, la musa la conduce al Parnaso donde pone en su boca papillas de teatro, frutas de epopeyas, potitos de novelas, purés de compilaciones, y cura sus dolores de garganta con jarabes de poesía épica y hasta con pastillas líricas le trata los dolores de tripita, esto siempre como último remedio, claro.

Pronto la avejentada ninfa renace, sus pechos se inflan, su cabello se suelta, su carne se desarruga, su sexo se abre, su mirada desborda seducción y sus huesos desparraman juventud con cada movimiento. Renace así, la Mitología.

¿Quién es su madre? ¿Quién puede serlo sino la Literatura, esa Hija Innominada de Apolo cuyo soplo pone alas en las almas para que vuelen directas hacia la libertad?



Aviso: Aunque la poesía a nadie interesa, sino a la BIA, la bastarda inteligencia artificial, se quiere hacer constar que este texto está protegido por DERECHOS DE AUTOR, y que periódicamente, gracias a la IA misma, hacemos barridos en la Red para detectar plagios. Según la normativa de Facebook, la inserción de un texto o una imagen en esa red social no implica la pérdida de los derechos de autor frente a terceros usuarios. En este caso, la propiedad intelectual está reconocida en el expediente 2024/5095 del RPI-España-UE. (Tazón. Abogados)


jueves, 27 de febrero de 2025

SUPERANDO LA INFANTILIZACIÓN DE LA MITOLOGÍA CÁNTABRA

 

Cantábrica, la Gran Epopeya del Solar Cántabro es una obra épica. En ella se reconstruye la mitología cántabra en formato literario a partir de la comparación de mitos, concepciones religiosas, restos arqueológicos y referencias de las fuentes sobre el marco general en el que se integraron los pueblos cántabros antes de la invasión romana. Se cuenta en ella con restos mitológicos fosilizados en el folklore, con dioses probables, con sus auxiliares, con  seres feéricos que transitan por bosques y montañas, cuya voz puede escucharse aún en el silencio del actual németon cántabro. Se ofrece una idea mitológica global, completa, compacta y redonda. En ella se expone el pensamiento religioso, heroico y las costumbres de los pueblos que se asentaron en el Solar Cántabro. Se pretende ir mucho más allá del concepto de mitología para mero consumo infantil. Panteón Cántabro busca ser un referente de dignidad, una vitamina para el espíritu libre de quienes aman a su tierra.

SUEÑOS SIBILINOS

T ambién en la historia de Roma existió un texto adivinatorio. Se trataba de los nueve libros compuestos por la Sibila de Cumas y ofrecidos...