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domingo, 24 de mayo de 2026

SUEÑOS SIBILINOS


También en la historia de Roma existió un texto adivinatorio. Se trataba

de los nueve libros compuestos por la Sibila de Cumas y ofrecidos al

rey Tarquino. En ellos se detallaba el futuro de la ciudad. Como el rey no

los quiso al elevado precio exigido por la Sibila, esta quemó tres y ofreció

los otros seis al rey, pero sin variar el precio. Como al monarca le seguían

pareciendo caros, ella quemó otros tres y le ofreció los tres últimos tam-

bién a igual precio. Finalmente, Tarquino compró los que quedaban. Tan

famosos libros, en los que se narraba el futuro de la Urbe, se perdieron en

los últimos tiempos del Imperio.


El texto que sigue es también una larga profecía, aunque onírica, en la

que le es relatado al elegido el destino inminente de Cantabria, y su some-

timiento al poder de Roma.


Pero, a diferencia de las predicciones de la Sibila, aquí no hay interme-

diarios, sino que son los mismos dioses quienes toman la palabra y hablan

del devenir. Aquí no hay un monarca destinatario ni un interés crematís-

tico, sino la propia voz de los dioses dirigida al joven que se convertirá

en jefe indiscutido de los pueblos cántabros. Aquí no hay texto, pues los

celtas no gustaban de dejar por escrito ni el pasado, ni el presente, ni el

imaginado futuro, sino sólo humo de voz, sombra de divinidad, prediccio-

nes líquidas que se escurren por los desaguaderos del sueño. Aquí no hay

pasajes crípticos, pues los dioses cántabros hablan con naturalidad a quien

han elegido, pero sí olvido. Un memorioso olvido que, al igual que las pre-

dicciones de Sibila, se hará conciencia en el momento en que sucedan los

hechos previstos. Y, sobre todo, en estas profecías contadas desde un pre-

sente que se desarrolla a las puertas del futuro, el héroe será informado de

la derrota y, al tiempo, de que estará obligado a sacrificarse por su pueblo,

a eso lo invitan los dioses. Le aseguran que, pese a todo, la recompensa por

tanto desvelo será grande.


De conformidad con los conceptos religiosos celtas, en los que la gue-

rra es el eje de la piedad, la triste realidad que se le muestra al héroe, lejos

de arredrarlo y limitar su capacidad de combate, la multiplicará, pues la

voz divina dará certeza a la máxima aspiración de un guerrero celta: la

buena muerte que lo espera —en el caso de Coronoego, la crucifixión en

los altos del Dulla—, y la convicción de que se convertirá en dios y que ca-

balgará por los tiempos de los tiempos al lado de Lucobos en el Sid, y que

será su mano derecha junto a Palaro.


En esta mitología celta no rige el principio de “conócete a ti mismo” ,

escrito en piedra en el templo de Apolo, mentor de la Sibila de Cumas, en

el originario sentido dado por los griegos de “conoce tus limitaciones huma-

nas, no aspires nunca a ser dios y no peques de soberbia, de Hibris”, sino que el

valiente sabe que, tras la muerte en combate, cuando sea llevada su alma en

el pico de las aves al otro mundo, tras la batalla, se reencarnará en un cuer-

po nuevo, y cabalgará, divinizado, al lado de los dioses. Esta apoteosis del

guerrero, del jinete cántabro, astur, celtíbero, no podía ser ni soñada por

sus enemigos, los romanos y los griegos, pues estos se sentían encorsetados

por la obligación moral de ser conscientes de sus limitaciones; sabían que

sólo les esperaba el castigo en caso de que desearan llegar a ser como los

dioses. No era el caso de los astures y los cántabros.


Por eso, el guerrero celta, sabedor de que se transformará en dios tras

una heroica muerte, no se desanima al conocer, de antemano, la derrota

de su pueblo. Por eso Coronoego es informado mediante pesadillas, sobre

un futuro cierto. Los dioses hablarán con claridad de que, tanto él como

los suyos pasarán a formar parte de la divinidad tras la derrota que, en el

fondo, será una victoria. Para recordarle al joven el final feliz de su vida,

en la última parte de la larga noche, la diosa Nabia invitará al futuro

héroe a acompañarla en un viaje al más allá, al Sid, lo que iguala a Coro-

noego con los contados personajes que hicieron su particular viaje a los

infiernos: Hércules, Orfeo, Odiseo y Eneas. Por lo tanto, durante la larga

noche repleta de ensoñaciones, los dioses dirán la verdad de lo que ha de

esperarse: la derrota, pero también mostrarán la otra cara de la misma: la

victoria, pues compensarán al joven de tanta pesadilla con su viaje al Sid

y con la constatación de lo que vendrá: el mundo de la bienaventuranza

en la vida eterna.


Victoria y derrota, al igual que los principios de luz y oscuridad, son

términos confusos, pues no queda nunca claro quién vencerá al final, aun-

que predicciones hay de que será la Oscuridad quien, en el ocaso de los

tiempos, prevalezca. Por eso, lo importante para el guerrero cántabro no es

la victoria o la derrota, sino la lucha en sí, eje de su religiosidad, gracias a

la cual trascenderá.


Esta manifestación divina se producirá en el marco de lo que se ha

dado en llamar la incubatio, es decir, la comunicación que se produce entre

quien se halla en la tumba del héroe, o el héroe mismo, y la divinidad que

se comunicará con él mediante sueños.


En este sentido Tertuliano advierte de la costumbre céltica de pasar la no-

che en la tumba de los héroes para recibir sueños premonitorios, tanto de  

contenido informativo como salutífero (Gurruchaga 2024, 18).


 

sábado, 29 de marzo de 2025

CARLOS MARX HABLÓ DE CANTABRIA

 


¿Cómo es eso?, ¿cuándo?, ¿dónde? Pues sí, aunque no directamente, claro; fue cuando quiso hacer referencia a la Comuna; en su escrito del 18 Brumario. Pero,  ¡díganme si no se puede leer pensando en nuestras gentes sólo con superponer el escrito a quienes habitan hoy nuestro Solar Cántabro! Esto decía el polémico enanito de Blanca Nieves:

"La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionarias es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal."

"

jueves, 27 de marzo de 2025

LOBOS, LICANTROPÍA Y RITOS ANCESTRALES


Imagen de "La Nueva España". 


En el actual “ESTADO DE DESINFORMACIÓN CALCULADA” yo no sé si la autorización de la caza del lobo —lo llaman regulación— será una medida de interés público o no. Puedo leer sobre el tema, o incluso estudiar, pero nadie me proporcionará los datos precisos para que me forme un criterio... ¿Que soy un exagerado te escucho cuchichear?

Mira, dices que matan a muchas reses. Será, aunque me gustaría ver esos cadáveres, ¡hay tanto truco subvencionable! Dices que cada vez están más cerca. Será, aunque no sé de quién en unos tiempos en que el lobo más despistado sería fotografiado al instante y subido a las redes. Dices que son un peligro y que puede haber una desgracia. No lo niego, aunque sospecho que algunos bordan capuchas de Caperucita para vender a los senderistas. La verdad, puede que tengas razón, ¿quién soy yo para negarlo?

Sólo dispongo para orientar mi criterio de las sencillas reglas de Occam, cortar el pastel por la parte más débil y, preguntarme: ¿quién se beneficia?, ¿serán subvencionadas las cabezas que se cobren?, ¿quiénes disfrutarán con la operación?, ¿qué bolsas de votantes se apropiarán los que promueven la regulación, caza y, en su caso hipotética extinción del lobo cantábrico? No se piense que voy a acusar a nadie, ¡que Véllico, el dios lobo, me libre de tal tentación!... Pero las respuestas a todas esas preguntas convergen en colectivos concretos, en partidos concretos, en personas concretas, sólo hay que echar cuentas.

Aseguras que todo está pensado, que se trata de una mera regulación de la población lobuna, que hay estudios... ¿Estudios? ¡Hombre, no me tomes el pelo! Me gustaría verlos, pero eso es casi como pedir que se le aparezca a uno la Virgen sin ser pastorcillo. ¿Estudios, dices? Seguro, como los de impacto ambiental en los briareos eólicos con que se está sembrando Cantabria de golpe y porrazo, estudios con miles de páginas de corta y pega a fin de encubrir lo que para cualquier lógica de cualquier buen padre o buena madre de familia —como se decía antes en derecho— es algo obvio: que habrá un antes y un después en las poblaciones de aves de Cantabria. ¿A esos estudios te refieres, hijo?... Y perdona, te digo “hijo” sin ánimo de ofender pues supongo que seas hombre, machote y amante de la caza... ¿Que muchas mujeres te apoyan? Vale, vale, me lo creo, no he dicho nada...

¿Que no se trata de una extinción programada de una especie? Pues bien, lo creo también, soy así de lerdo, pero dime tú, defensor del rifle y de la ganadería falsaria, abogado de los buscadores de subvenciones, de los verdes campos pavimentados, del turismo pisoteador de la esperanza en un futuro viable para nuestros hijos, dime tú, cazador exultante de gozo, ¿sabes quién es el lobo?...

...¡No saques tu ignorancia a relucir!, ¡no me digas que lo sabes mejor que yo porque naciste en el monte! No, juco, eso no cuela, dime de verdad: ¿sabes quién es el lobo? ¿Tendré que escribir su nombre histórico con mayúsculas? ¿Sabes lo que significó para nuestros antepasados, para la Historia?... ¡Ya, que tú no piensas en historias!... Te creo, Lin, te creo. Así y todo, te lo explicaré:

                Verás, los viejos habitantes del SOLAR CÁNTABRO tenían al lobo como a un hermano, se sentían hombres y lobos, miembros de la misma camada. A fin de lograr esa identidad, sometían al guerrero a ritos de madurez, pues no bastaba la mera mentalización, el mero adoctrinamiento. Los guerreros, para alcanzar el furor sagrado propio de los pueblos de la Cordillera, debían sentir al lobo, al oso, debían convertirse en ellos mismos, en fieras... ¡Ya, te entiendo!, que eso te importa un bledo, dices... Pues mira, tienes suerte, me callo, a los locos y a los ignorantes hay que darles la razón. ¿introducir un grano de arroz de duda entre la granítica mole de tu conformismo y aplauso? Vana pretensión... Prefiero que sea James George Frazer en “La Rama dorada” quien te lo explique, aunque sin  esperanza alguna... Dice así:

«Estos ritos consisten, en esencia, en extraer el alma del joven a fin de transferirla a su totem, pues la extracción del alma supone, necesariamente, matar al joven o, por lo menos, sumergirlo en un trance similar a la muerte. Su restablecimiento sería achacado a la infusión de una vida nueva que recibe de su totem. Así, la esencia de los ritos de iniciación, en lo que tienen de simulacro de muerte y resurrección, consistirían en un intercambio de vidas o almas entre el hombre y su totem. El mancebo muere como hombre y resucita como animal; el alma animal está ahora en él. Con perfecto derecho se llama a sí mismo lobo u oso, y trata a los lobos u osos como a hermanos (Frazer. La rama dorada 1984, pg. 776).»

... ¡Pero qué totem ni qué totem!, te escucho decir, ¡no sabes nada de nuestro sufrimiento con los lobos!... Sí, hombre, si te entiendo, entiendo que pienses que el monte es tuyo, y tuyos sus recursos, y que los ecologistas y conservacionistas, los arqueólogos o historiadores vendan de lo suyo, no de lo de los demás, y menos de lo tuyo... Vale, no te irrites, no quiero discutir, ya me callo, no sea que me untes o me eches al mastín... ¡Tranquilo, ho...!

Pero, has de saber que aunque  seas regionalista o pepero, ultra desbocado o sociata acomodaticio, te tengo presente en mis oraciones. Sabe, hermano, que cada día oro cuando se pone el sol —como decía Manuel Llano— para que lleve mis oraciones al Sid a horas de por la tarde, y reconforten a los antepasados por las barbaridades que hacen sus descendientes.

También rezo para que los dioses tengan piedad de vosotros y no abran la veda del canto rodado, aunque ya os advierto que los viejos dioses de Cantabria y Asturia no son proclives a la clemencia.

Pese a ello, les imploro para que se calmen y no se venguen, que sois como sois les digo con cara de pena, y es que, en el fondo, tonto mío, tonta mía, os quiero bien, aunque reconozco que la superpoblación chupóptera es tan numerosa como las arenas de la mar o las estrellas del cielo, y no hacen falta estudios técnicos que confirmen tal realidad porque lo obvio, lo cotidiano, no requiere demostración. Amén.

 


martes, 25 de febrero de 2025

CANTÁBRICA. CINCO AÑOS DESPUÉS

                                

         

Han pasado cinco años desde mi última aparición pública con la novela La Estirpe de Velarde. Desde entonces ha llovido el cielo cuanto ha querido, más bien poco; han corrido las nubes despepitadas por encima de nuestras cabezas; los vientos han rugido al doblar las esquinas de los bosques y al trabarse en las espadañas de las iglesias; la Historia se ha acelerado en un carrusel fuera de control, y las hojas del calendario han caído no cada minuto, sino cada segundo.

Durante este tiempo un monstruo literario ha cobrado forma, con exasperante lentitud de caracol pero con paso firme, babeante, rasposo entre los árboles de mi casa junto al mar, en Escalante, donde ha vivido recluido este asendereado hijo de su patria, de su matria, el lugar pequeño donde nació su padre, donde nació su madre, aunque eso sí, te garantizo que he enristrado la pluma como una falcata día a día, mes a mes, año a año.

Por entre mis robles, mis encinas, mis saúcos y mis manzanos, fábrica de placeres bien tirados en el borde del vaso, se perfiló una idea nacida quizá del rayo de luz caído del cabello de una anjana: crear un instrumento literario que hiciera sentir a los habitantes actuales de la Vieja Cantabria, los que hoy pueblan el antiguo Solar Cántabro, la historia y la mitología en un mismo escalofrío. ¿Acaso no es necesario ánimo para los tiempos que corren y para los que se avecinan? ¿De dónde sacar fuerza, sino de la historia arraigada en nuestra memoria, y del mito escondido en lo más profundo del recuerdo ancestral de todo un pueblo? ¿Por qué no parar en el inseguro altozano de hoy y mirar hacia atrás con embeleso para luego dirigir la mirada hacia adelante y erguir la cabeza de cara al futuro tan oscuro como boca de lobo? ¿No parece razonable sacar del pasado los ingredientes de una pastilla que levante el ánimo a un pueblo predispuesto, según sus actos demuestran, a la esclavitud?, ¿acaso no fue libre en su día, el más orgulloso, el que mayor fuerza opuso al imperio de los imperios?

Y así, entre las preguntas impertinentes, las lluvias, los vientos, las hojas del calendario que pavimentan el suelo, los robles, las encinas, los saúcos, las higueras, las salgueras y los tejos que viven en mi casa, en Juecos, nació el monstruo literario al que di por nombre «Cantábrica», y al que apellidé «La Gran Epopeya del Solar Cántabro», un ente que asoma ahora al mundo de la literatura, cinco años después, envuelto en un estatuto de ficción tan real como los troncos de los árboles, como las cuevas de los topos, como las telas de las arañas, como el suspiro de las cigarras cuando hacen el amor.

«Cantábrica» está ya con las espuelas calzadas, dispuesta a montar y a acudir a tus manos, lector que aún te sientas en un cómodo sillón, enciendes un flexo, pones música de fondo, quizá de clavicordio, te sirves un destilado al dente y abres tu libro para escuchar con los ojos las palabras vivas, pese a tanta moribundia como te rodea, de quienes escribieron sin pensar en ti, pero para ti.

Poco queda ya para que esto suceda, quizá unos pocos meses. Permite que peine a la criatura, así comparecerá limpia y aseada ante tu docta afición. Será sólo un instante. Verás qué hermosa es y qué momentos de placer, de angustia, de miedo, de fervor te proporciona, pero sobre todo te garantizo que abrirá la espita de las reflexiones sobre el pasado y, en especial, sobre el futuro que viene, que viene, que ya está aquí.

Gracias por tu paciencia, amigo, amiga a quien no conozco ni deseo conocer, pero para quien escribo con todo el arte que cabe en mi pluma. Comprobarás pronto que mi palabra es barroca, sí; tirando a rizada, de acuerdo; angulosa, vale; afiladilla, no te digo que no... ¿Qué le vamos a hacer?, ¿o prefieres que hable burdo para dar gusto al pobre, al despistado, al que desea sólo entretenerse tras una jornada de oprobio, antes de ser vencido por el sueño? No, querido lector, para eso están la tele, las pelis, los comentarios de los paisas en las redes sociales y el tontintolín académico  de tertulianos omniscientes si lo que pretende es que se le acaricie el oído con un remedo de cultura de hoja de lata. Lo que te ofrezco es otra cosa. Quiero que reflexiones sobre lo que fuiste y lo que eres, y que, en todo caso, sientas el abrazo de Madre Cantabria cuando subas a la cima de uno de nuestros montes, el diminuto jisquíu de los trasgos cuando pases bajo la rama del roble que se inclina sobre el camino, el grito de Lucobos en el pico del cuervo que avisa al resto de los habitantes del bosque de tu presencia.

«Cantábrica. La Gran Epopeya del Solar Cántabro» ya va de camino. Estate atento. Pronto llamará a tu puerta..

            En Juecos, Escalante, a 26 de febrero de 2025

SUEÑOS SIBILINOS

T ambién en la historia de Roma existió un texto adivinatorio. Se trataba de los nueve libros compuestos por la Sibila de Cumas y ofrecidos...