La próxima semana, el
miércoles 17, a las 7 de la tarde, nos veremos en ADIC, símbolo de los símbolos
en la formación de la identidad cántabra. Presentará la obra otro símbolo donde
los haya, Isidro Cicero, padre putativo del Vindio.
La estructura de mi charla, nada tendrá que ver con la que
di en Los Corrales de Buelna hace unos días, y nada tendrá que ver con la
presentación para la Biblioteca Central de Santander, a las 7 de la tarde del 1
de octubre. Como también serán diferentes las presentaciones que hagamos en su
día en Reinosa, en Silió o en Cangas.
En relación con Cantábrica no rige eso de "vista una
presentación, vistas todas", porque les garantizo que cada una será
diferente. ¿No se atreven con el libro? No pasa nada, acudan y escuchen,
repitan cuantas veces sea necesario, aprenderán algo siempre, seguro.
La palabra en formato oral sustituirá a la palabra en
formato escrito. En papel ya está redactada, ahora ha de continuarse su
redacción en el aire. «Cantábrica», como la lucha entre la Luz y la Oscuridad,
siempre se renovará, siempre se reconstruirá en nuestras mentes a medida que
escuchemos hablar de ella.
Mi idea es la de esforzarme por no aburrir al público,
obligación básica de todo escritor. Tire mi obra a la basura, no tenga piedad
con ella, recíclela aquel al que aburra por causas imputables a este escritor.
Diferente será que la somnolencia les venga por otros motivos, como el escaso
hábito de lectura, la falta de vocabulario o cierta modorra intelectual. En la
literatura nada se aprende, pese a lo que dicen, a ella hay que llegar leído y
estudiado. El trabajo del lector es prepararse para la ardua labor de la
lectura. El del escritor es no aburrir. Yo procuraré cumplir con mi parte del
trato.
Una obra que es original tanto en la forma como en el fondo,
no es nunca bien admitida porque el público tiende a asumir sólo aquello a lo
que está acostumbrado. Es la "teoría de la inercia", de la que en
algún recodo de mis presentaciones les hablaré.
Por eso hay que tocar todos los palos con paciencia. Llamar
a todas las puertas. Presentarse en todos los municipios y hablar sin descanso
de ella es la consigna, a fin de abrir de par en par las ingles de la cultura
cántabra, de manera que termine por parir a esta nueva criatura gestada en su
seno. ¡Saquémosla con forceps si es preciso, pues es muy novedosa!
¡Que Erudino, dios de la sabiduría práctica, nos sea
propicio, y que la vida nos sea leve!

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