Soneto dedicado a los esforzados ARUEÓLOGOS LIBRES, esos que carecen de uñas de tanto rascar el suelo de la madre; a los HISTORIADORES Y DIVULGADORES que dejan los ojos en la cera de las velas por leer manuscritos parlantes y a las GENTES DE BUENA FE que reconstruyen en los horizontes montañosos la historia de su tierra. Gracias a todos ellos porque vivimos un tiempo en el que la galerna del olvido amenaza con llevarse en sus alas este Macondo donde fuimos paridos. Dice así:
Rastreó la memoria en lo olvidado,
y comprobó que vitales, relucientes,
perdida
ya la mirada en el Poniente,
perviven
aún mil dioses asombrados.
Sintió la
vía abierta en el costado,
por la lanza
que un Malco de juguete
clavara
en las costillas penitentes
de un
Jesucristo triste y olvidado.
Mas al
fin hoy la Luz se abre camino.
Con
trazos de recuerdos se ha forjado,
y huye
la Oscuridad hacia el olvido.
Teme al
brillante grito recobrado,
pues no
aguanta la noche a un sol bruñido
cuando
el presente late en el pasado.
Por el Comité de Apoyo Poético
Javier Tazón.

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